Inclusión e integración
El término de escuela inclusiva hace referencia a la idea de que la escuela es para
todos, la educación es para todos, con independencia de las características y diferencias de cada uno, sean éstas por razón de cultura, raza, religión, lengua, capacidad,
etc. Nos encontramos entonces ante una educación y una escuela de la diversidad,
apreciándose ésta como un deseo de que nadie sea excluido.
Se puede decir que el término integración está siendo abandonado, ya que detrás
del mismo subyace la idea de que la integración se orienta únicamente a alguien que
ha sido excluido previamente, intentando adaptarlo a la vida de la escuela. La inclusión, sin embargo, es una iniciativa diferente que se sustenta en que la comunidad
educativa acepta a todos los alumnos, sean cuales sean sus necesidades, sin plantearse ningún tipo de segregación grupal.
La inclusión transciende el ámbito de la escuela y de la educación
porque supone un pensamiento social transformador, llegando a constituir una verdadera filosofía de la inclusión. La inclusión tiene relación con el desarrollo de sociedades que acogen la diversidad, desde este punto de vista la Educación Inclusiva
propone una ética basada en la participación activa, social y democrática y, sobre
todo, en la igualdad de oportunidades; es decir, la Educación Inclusiva forma parte
de un proceso de inclusión social más amplio (Parrilla, 2002).
En la integración, las necesidades son de los alumnos y se adopta un conjunto de
actuaciones para hacerles frente y conseguir así que los alumnos se adapten en la
escuela ordinaria. En la inclusión, las necesidades de todos y cada uno de los miem-
bros de la comunidad educativa se convierten en necesidades de la escuela, y se opta
por un proyecto común, al tiempo que se adopta una serie de valores y actitudes que
van cuajando en una cultura común de apoyo mutuo, de modo que todos puedan
sentirse valorados y aceptados como pertenecientes a una única comunidad y valiosos para la misma.
Así Giné (2001) señala que es justo reconocer que el movimiento a favor de la inclusión va más allá del ámbito educativo y se manifiesta también con fuerza en otros
sectores como el laboral, el de la salud, el de la participación social, etc, es decir, la
preocupación en torno a la inclusión apunta claramente a todas las esferas que de
algún modo tienen que ver con la calidad de vida de las personas.
Los diferentes autores al analizar la inclusión educativa enfatizan más unos aspectos que otros, por este motivo no es fácil definir el movimiento de la Educación Inclusiva. Sin embargo, en un intento de síntesis se podría decir que “la inclusión es un
modelo teórico y práctico de alcance mundial que defiende la necesidad de promover
el cambio en las escuelas de forma que éstas se conviertan en escuelas para todos,
escuelas en las que todos puedan participar y sean recibidos como miembros valiosos
de las mismas”.
El movimiento de las escuelas inclusivas se sitúa en el marco de la educación especial en los países anglosajones, todas sus propuestas exceden el ámbito de las denominadas necesidades educativas especiales y defienden que la calidad de la enseñanza y la mejora de los centros educativos implican la inclusión y la participación
de todos los miembros de la comunidad educativa. Así una publicación reciente plantea una reflexión sobre la definición de escuela inclusiva al decir que una
escuela inclusiva, desde una perspectiva educativa, es la que considera importantes la
enseñanza y el aprendizaje, los logros, las actitudes y el bienestar de todos los alumnos. Las escuelas inclusivas obtienen buenos rendimientos, tienen un carácter distintivo y ofrecen la posibilidad de nuevas oportunidades a aquellos alumnos que han
experimentado previamente dificultades, realizan un seguimiento y una evaluación
constante del progreso de cada alumno; y se identifica a los alumnos que puedan
encontrar dificultades para seguir el ritmo del proceso de enseñanza y de aprendizaje,
o que de alguna forma se encuentran fuera de lo que la escuela pretende enseñar.
Diferencia entre el concepto de integración y de inclusión
Es importante distinguir entre el modelo de integración educativa y la propuesta de la inclusión educativa, aunque dichos modelos comparten aspectos comunes, no se debe producir la mera sustitución de términos, debido a que la inclusión pretende evitar los errores que se produjeron en el planteamiento de integración escolar.
La integración se basa en la normalización de la vida de los alumnos con necesidades educativas especiales. Para estos alumnos se habilitan determinados apoyos, recursos y profesionales. También la integración propone la adaptación curricular como medida de superación de las diferencias de los alumnos especiales y supone, conceptualmente, la existencia de una anterior separación o segregación. Una parte de la población escolar que se encuentra fuera del sistema educacional regular se plantea que debe ser integrada a éste. En este proceso el sistema permanece más o menos intacto, mientras que quienes deben integrarse tienen la tarea de adaptarse a él.
La integración en los centros ordinario de los alumnos con dificultades de aprendizaje ha servido para transformar la enseñanza tradicional, se ha pasado de la organización de aulas con un alumnado lo más homogéneo posible a aulas con un alumnado diversificado en las que se considera a los alumnos de forma individual y en las que la diversidad es considerada como un reto que enriquece a todos, alumnos y profesores. Del mismo modo, la integración en educación radica en la posibilidad de ofrecer a cada alumno diferente la oportunidad de que desarrolle, hasta donde le sea posible, sus propias capacidades y aptitudes.
La inclusión se presenta como un derecho humano, por lo que se trata de un objetivo prioritario a todos los niveles y que, además, se dirige a todos los alumnos y a todas las personas, pues la heterogeneidad es entendida como normal y se basa en un modelo sociocomunitario en el que el centro educativo y la comunidad escolar están fuertemente implicados, conduciendo al mejoramiento de la calidad educativa en su conjunto y para todos los alumnos. Se trata de una organización en sí misma inclusiva, en la que todos sus miembros están capacitados para atender la diversidad. También propone un currículo común para todos en el que implícitamente vayan incorporadas esas adaptaciones. El currículo no debe entenderse como la posibilidad de que cada alumno aprenda cosas diferentes, sino más bien que las aprenda de diferente manera.
La inclusión supone un sistema único para todos, lo que implica diseñar el currículo, las metodologías empleadas, los sistemas de enseñanza, la infraestructura y las estructuras organizacionales del sistema educacional de modo que se adapten a la diversidad de la totalidad de la población escolar.
En este contexto, la escuela inclusiva se concibe como una comunidad educativa que se empeña en la construcción de un proyecto común. Esta construcción supone un largo camino de profunda transformación. Transformación que se manifiesta, fundamentalmente, en un proceso de reorganización interna de la escuela, en un proceso de incremento de la participación de los miembros de la comunidad en las prácticas educativas y sociales, en el establecimiento de redes de apoyo, acciones todas encaminadas a lograr simultáneamente el proceso de inclusión y el proceso de reducción de la exclusión al mínimo.
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